RIESGOS EN MENORES POR EL USO DESCONTROLADO DE LAS TIC

La enorme expansión que ha experimentado el uso de las tecnologías de la información en los últimos años, ha convertido a las redes sociales en uno de los medios de comunicación más usados en una sociedad interconectada.

En este post nos hemos propuesto hablar del tema poniendo el foco en la protección de los menores. Te contamos los riesgos existentes y cómo ejercer un control para favorecer su utilización de forma segura.

Contextualización

Más del 90% de los adolescentes usan el ordenador regularmente, algo prácticamente universal, mientras que entorno al 85% utiliza Internet a diario. Esa facilidad de acceso y familiaridad con este tipo de herramientas, conlleva una serie de peligros, de los que no siempre se recibe suficiente información. Ni siquiera son plenamente conscientes de las consecuencias personales y legales que pueden derivarse de determinadas prácticas, y no toman en consideración el hecho de que cualquier información que se pone a disposición de un tercero, por la facilidad que da el medio, puede llegar a emplearse en un contexto distinto, así como para dañar a terceras personas o a ellos mismos.

Muchas veces entregamos el móvil o la tablet a nuestros hijos/as para que se entretengan y no se aburran cuando estamos en familia. A partir de ese momento, si no establecemos ningún límite, tienen la posibilidad de acceder a una amplia variedad de información, relaciones y contenidos.

Se trata de identificar de manera temprana cualquier situación que esté afectando a su bienestar físico y mental. Es esencial atender a sus emociones, especialmente a cambios de humor o reacciones fuera de lugar tras periodos de uso intensivo. Estos comportamientos nos pueden revelar problemas, que no siendo causados por la tecnología, se manifiesten en su actitud e interacción.

Los riesgos más graves son aquellos que afectan a su integridad física y emocional, en especial, el ciberbullying, el grooming y el sexting.

A continuación pasamos a explicar brevemente de qué trata cada uno:

Ciberbullying

Es lo que conocemos como el acoso en la red. Debido al alcance, difusión y masificación, se puede dar en muchos ámbitos de la vida cotidiana.

-Académico: en la etapa de la adolescencia y universitaria, pasando por cualquier formación adicional (idiomas, cursos complementarios, etc).

Las redes permiten desde hace tiempo diversificar en sus perfiles según el centro educativo y la universidad. De esta manera, mediante el buscador se puede localizar a una persona y obtener información de la víctima y de su entorno.

-Profesional: actualmente la mayor parte de las empresas disponen de web, dirección, y se trabaja con plataformas interconectadas.

-Social y sentimental: al igual que ocurre en el apartado académico, los más jóvenes de la familia pasan de media más de 3 horas con los dispositivos con los que dialogan y acceden a todo tipo de contenidos.

Grooming

Es sin lugar a duda otra de las prácticas a tener en consideración por la gravedad del asunto en sus distintos niveles de interaccción; desde hablar de sexo y conseguir material íntimo, hasta llegar a mantener un encuentro sexual.

Normalmente, un adulto se pone en contacto con un niño, niña o adolescente con el fin de ganarse poco a poco su confianza y lograr involucrarle en dicha actividad. El abusador se suele hacer pasar por una persona menor y adapta el lenguaje a la edad de la víctima.

Sexting

Este fenómeno comenzó con la aparición de los mensajes de texto. El concepto proviene del acrónimo en inglés de los términos “sex” y “texting” y se refiere al envío de contenidos eróticos o pornográficos por medio de teléfonos móviles.

En un principio eran solo SMS, pero con la evolución de las TICs se pasó a las fotos y vídeos.

Lo practican adolescentes y adultos, convirtiéndose en una costumbre tan habitual como dañina, por la exposición y pérdida de control de esas imágenes que afectan directamente a la intimidad. Una vez en manos de terceros, pueden difundirse con la rapidez que permiten las redes, lo que trae consigo mayor lesividad y un rastro perjudicial en la huella digital.

Al principio puedes ayudarte de algún software de control parental, pero no te relajes, en tu mano está la mejor supervisión. un bloqueo excesivo puede ser contraproducente. Mantén abierta la posibilidad de desbloquear contenido de interés y apropiado para su nivel de madurez, y acuerda con ellos los filtros, restricciones y tiempos.

Precauciones en el juego online

Es recomendable vigilar qué tipo de juegos se les compra y cuidar los datos que se comparten en los perfiles de los mismos a la hora de jugar partidas en línea.

¿Cuál es la edad recomendada para el primer móvil?

Más allá de la dependencia, o incluso de la necesidad, la tecnología está presente en casi todos los ámbitos de la vida. Ahora bien, ¿cuándo se puede considerar que un menor está suficientemente capacitado como para hacer un buen uso del dispositivo?

En este sentido, se cree que los niños/as no deberían tener acceso a esta tecnología antes de los 12 años. Aunque dicha edad es la mínima recomendada por los expertos para el uso del móvil, también revelan que ciertas aplicaciones como WhatsApp o diversas redes sociales no deben ser utilizadas antes de los 15 o 16 años. Dicho de otro modo, a los 12 años puede utilizarse el móvil para jugar y ver contenido multimedia de forma controlada, pero no se recomienda permitir el acceso a las redes sociales.

Sin embargo, la realidad es bien distinta. Un estudio publicado en la revista americana Pediatrics, refleja que el 35% de los niños/as disponen de su propia tablet o smarphone. No obstante, destacan que su uso es controlado en la mayoría de casos, con un promedio de 115 minutos diarios, siendo una de las aplicaciones más utilizadas la de Youtube Kids.

La privacidad, una cualidad de referencia

Mantener este elemento bien protegido Es vital para evitar sustos: respetando su espacio, interésate por cuestiones como las personas a las que sigue en sus redes y enséñales a no compartir información ni fotos con personas desconocidas, ya que puede llevar a situaciones de acoso y chantaje.

Es conveniente usar un nick o apodo en lugar del nombre real. En ningún caso debe especificarse dónde se vive y con quién, centro educativo o club deportivo al que se pertenece etc, para no permitir a terceros su localización.

Los tutores responden

La AEPD nos recuerda que expresar una burla o publicar contenidos sensibles de otras personas puede vulnerar sus derechos e ir contra la ley. Los padres o tutores legales responden civilmente por los daños y perjuicios materiales y morales causados por las infracciones administrativas o delitos cometidos por sus hijos menores de edad. Asimismo, responden solidariamente de las multas por las infracciones a la normativa de protección de datos impuestas a sus hijos menores de edad y mayores de 14 años.

Haz de tus experiencias digitales un entorno afable.

Cuida de tu reputación y la de tus hijos/as.