CÓMO EVITAR EL ACOSO PARA QUE PAGUEMOS UNA DEUDA QUE NO RECONOCEMOS

Recientemente, la socia de EKA/ACUV A.Y.A. recibió una llamada de la empresa ISGF Informes Comerciales SL, a la que no conocía de nada, reclamándole el pago de una presunta deuda con Jazztel de 116,71 euros. ISGF es una de esas empresas de “recobro de impagados” a las que recurren muchas grandes compañías (de telecomunicaciones, suministros, seguros…) para reclamar a sus clientes el pago de deudas pendientes. Nuestra socia respondió que ella no admitía tener ninguna deuda con Jazztel. ISGF la llamó varias veces más por teléfono y le mandó varias cartas por correo postal insistiendo en que o saldaba su deuda con Jazztel o la registrarían en un fichero de morosos y la demandarían judicialmente. Agobiada, A.Y.A. vino a EKA/ACUV en busca de ayuda. Pero, antes de contar el final de este caso, vayamos al origen.

A.Y.A. ha sido clienta de Jazztel durante varios años y estaba muy satisfecha con el servicio. Hasta que se mudó de domicilio. Tenía con Jazztel el teléfono fijo, el ADSL y varios móviles, y dos semanas antes de la mudanza avisó de la misma a la compañía, la cual le aseguró que le instalaría el fijo y el ADSL en su nueva residencia en cuanto nuestra socia y su familia estuvieran en ella y de forma gratuita. Pero no fue así. “Empezaron a ponerme pegas, problemas, me pasaban de un comercial a otro, tenía que volver a explicarlo todo en cada llamada…”, recuerda A.Y.A. con disgusto. Y fueron corriendo las semanas sin que Jazztel cumpliera su palabra.

“Hasta que me harté, me di de baja de Jazztel y me cambié de compañía”, explica nuestra socia. “Y entonces Jazztel me exigió que le devolviera el router, los cables, el aparato del wifi… Y yo lo hice, se lo mandé todo en un paquete a la dirección que me dieron. Pero, según me dijo ISGF en aquellas llamadas, Jazztel decía que no le había llegado el paquete y que por eso me exigía esos 116,71 euros, el coste de esos aparatos. Y como Jazztel había incumplido su palabra de instalarme gratis e inmediatamente el fijo y el ADSL y, además, y sobre todo, yo le mandé el paquete, tal como me pidieron, pues no reconozco esa deuda y no la pago”.

El pasado 7 de febrero la oficina de EKA/ACUV en Bilbao, en representación de nuestra socia, envía un correo electrónico a ISGF: “La deuda que ustedes reclaman no está acreditada, por lo que solicitamos: la acreditación de la existencia de la deuda, cierta, vencida y exigible; la demostración material de que ha llegado a su destino la notificación de la deuda; y la cancelación de los datos de la reclamante de sus archivos. En caso de no ser atendida esta petición, en el plazo improrrogable de 10 días, nos reservamos el derecho de acudir a la Agencia Española de Protección de Datos para que inicie, en su caso, el correspondiente procedimiento administrativo por incumplimiento grave de la Ley Orgánica de Protección de Datos. Quedamos a la espera de su respuesta”.

Solo seis días después, el 13 de febrero, ISGF responde por correo postal. Como era de esperar, no acredita la deuda y da marcha atrás. Dice que ha comunicado a Jazztel la reclamación de A.Y.A. y que paraliza la gestión de cobro, es decir, que no volverá a molestar a nuestra socia exigiéndole el pago de 116,71 euros. Eso no significa que Jazztel no pueda insistir, bien directamente bien a través de terceros, en pedir a A.Y.A. que le abone dicha cantidad. Pero, de momento, no ha ocurrido. Y en este tipo de casos lo habitual es que la empresa renuncie a cobrar la deuda que el consumidor rechaza, más aún si está amparado por una asociación de consumidores y advierte de que apelará a la Agencia de Protección de Datos si persiste el acoso para que pague.

En cuanto a la cancelación de los datos de nuestra socia, la empresa de reclamación de deudas contesta que ella no tiene potestad para hacerlo porque eso corresponde a Jazztel, a quien, dice, ya le ha comunicado la solicitud. A.Y.A. y EKA/ACUV esperan ahora que Jazztel proceda a la cancelación para evitar la prolongación de un conflicto en el que Jazztel tiene todas las de perder pero que supondría un engorro para nuestra socia, que aprovecha la ocasión para animar a todos los consumidores a quienes les reclamen una deuda que no es cierta, que no la reconocen, que no la paguen y que vegan a EKA/ACUV para que les ayudemos a salir del atolladero.

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