¿Un préstamo para las vacaciones?

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Nota de prensa de CECU-EKA/ACUV. 11-07-2017

Muchos ciudadanos se enfrentan estos días a la disyuntiva de elegir si irse de vacaciones a costa de endeudarse con algún tipo de producto financiero o quedarse en su lugar de residencia durante sus días de descanso. La decisión se complica cuando entidades financieras de todo tipo nos animan a adquirir todo tipo de deudas, de forma fácil y rápida. Pero, ¿qué hay que tener en cuenta a la hora de decidir si vale la pena endeudarse?

  1. Estudiar la capacidad económica. Al final, todo depende de las posibilidades que se tengan para sumar a los gastos fijos una nueva cuota. Para ello, lo primero es conocer cuáles son los gastos actuales y en los próximos meses y compararlos con los ingresos. Hay que hacerlo desde un punto de vista realista, siendo conscientes de si se puede asumir un nuevo gasto o si habría que reducir costes (y sería posible hacerlo) para poder asumir una nueva cuota. Siempre hay que tener en mente el evitar gastos que puedan ahogar la economía doméstica, ser razonables y evitar la influencia de la publicidad.
  2. Comparar productos financieros. Anuncios de televisión o radio, banners en internet, cartas en nuestro domicilio… Son muchas las formas en las que las entidades financieras se ponen en contacto con los usuarios para animarles a contraer préstamos. Evidentemente, no todos son iguales ni van a conllevar los mismos gastos, por eso es importante que, si se opta por contratar algún crédito, se compare entre varias opciones: ¿Hay gastos de apertura? ¿Qué tipo de interés ofrecen? ¿Si hay un retraso en un pago, me penalizan? ¿Es necesario abrir una nueva cuenta o tarjeta con gastos de gestión? ¿Hay comisiones por cancelación?
  3. ¿Qué clase de préstamo conviene? No será lo mismo un préstamo personal, usar el crédito de una tarjeta, pedir un crédito rápido o solicitar un mero aplazamiento del coste del viaje con la propia agencia. Hay que encontrar aquél que menos condiciones y gastos conlleve y mejor se adapte a las necesidades concretas de cada caso.
  4. Siempre por escrito. Es importante que se pida información de las condiciones por escrito, que se formalice todo en un contrato y que se guarde toda la documentación y publicidad para poder reclamar en caso de que sea necesario.
  5. Informarse adecuadamente. Ante cualquier duda, busque información. Si hay cualquier problema o alguna cláusula que pueda ser abusiva, acuda a su asociación de consumidores para reclamar.

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