“¡NO ABRÁIS LA PUERTA!”. VENTAS AGRESIVAS A DOMICILIO

Reportaje en el diario Noticias de Gipuzkoa (05/07/2018) sobre ventas agresivas a domicilio, con información aportada por Kontsumobide, EKA/ACUV y Ertzaintza.

http://www.noticiasdegipuzkoa.eus/2018/07/04/sociedad/no-abrais-la-puerta

Las ventas agresivas a domicilio están aumentando en Gipuzkoa, donde se registraron 1.000 reclamaciones en 2017 y en lo que va de año ya se han contabilizado casi 500. Muchos de los afectados son personas mayores.

“Tenemos detectadas algunas empresas, muchas son recurrentes. Usan prácticas agresivas”. “Es duro saber que intentan que sus víctimas sean personas mayores, lo más aisladas posible”.

Y es que su caso no es único, sino que desde Kontsumobide, el Instituto Vasco de Consumo, incluso han visto la necesidad de lanzar una campaña informativa sobre las ventas agresivas a domicilio. Solo en estos seis primeros meses del año, han recibido más de 1.400 reclamaciones en Euskadi, 498 en Gipuzkoa. En 2017, las denuncias en la CAV ascendieron a casi 3.000, algo más de 1.000 en el territorio guipuzcoano. En muchas ocasiones, “el público objetivo” son las personas mayores que viven solas y, por lo tanto, son más vulnerables, señala la directora de Kontsumobide, Nora Abete.

La Ertzaintza lleva tiempo actuando contra este tipo de situaciones. De hecho, en 2017 abrió 25 atestados policiales, 17 de ellos en Gipuzkoa y ocho en Bizkaia. En esas operaciones, fueron arrestadas cuatro personas y otras 30 acabaron como investigadas. Donostia, Hernani, Tolosa o Lasarte-Oria son algunos de los municipios donde se registraron estos hechos.

Precisamente una de las situaciones que más se viene repitiendo en estas ventas agresivas tiene que ver con el cambio de bombillas a led y con las ofertas en la facturación de la luz, algo de lo que es testigo un guipuzcoano de 52 años, víctima de este fraude. Según explica, “un chaval” tocó el timbre, se plantó en la puerta de su casa y les ofreció un 30% de descuento en la factura de la luz. “Les repetí quince veces que no quería cambiarme de compañía, porque estaba muy contento. Me dijeron que no hacía falta, que lo único que iba a notar era el ahorro”, explica.

Al verles “blanditos” a él y a su esposa, llamó a su jefe, que estaba por la zona. “Este ya era un fiera”, señala este guipuzcoano, que afirma que les ofreció cambiar las bombillas y los focos del domicilio a led, porque así lo iba a “obligar” el Gobierno Vasco en 2019. Tras este encuentro con los comerciales, decidió consultarlo todo con la asociación de consumidores en Donostia. “Estuvimos mirando, en principio son empresas legales, no parecía que hubiera engaño”, subraya.

A los días, recibió una llamada de esta misma asociación, que le encendió la luz de alarma. “Me dijeron que les acababa de llegar una reclamación, que había una empresa que anunciaba que el Gobierno Vasco iba a obligar a cambiar las bombillas y eso no es así. Ahí estaban cometiendo un pequeño engaño”, insiste. La llamada del colectivo de consumidores, reconoce, “le dejó mosca”. “Me puse a mirar y viendo los meses que había que pagar las bombillas, salía a 832 euros. Vi precios en Internet y me costaban todas 200 euros. ¡Qué locura!”, exclama. Por suerte, se encontraba dentro del plazo de catorce días naturales para desistir del contrato.

Posteriormente, tuvo dificultades para darse de baja, para evitar pagar por el desmontaje de las bombillas, y para que le quitaran la propia instalación. Y aquí no acaba todo. De pronto, un día le llegó una factura de más de 180 euros y otra de 122 euros de su compañía de luz. “Llamé y me dijeron que era por haberme dado de baja”, señala este guipuzcoano, que de esta manera se enteró de que la empresa que le había visitado en la puerta de su casa había rescindido este contrato.

Prácticas poco claras

Además, en cuestión de una semana, le llegaron otras cuatro facturas y seis reclamaciones por valor de 395 euros de la nueva compañía, que finalmente consiguió no pagar. “No he tenido pérdidas económicas porque todo lo cogimos a tiempo. Hay gente que para cuando se da cuenta le han venido tres o cuatro facturas, ya están fuera de plazo, y luego te reclaman permanencias”, indica.

Tras su experiencia, lanza una recomendación: “No abrirle la puerta a nadie, aunque me parece injusto porque hay gente que está trabajando, buscándose la vida”, indica este guipuzcoano, que también aconseja consultar cualquier duda a la asociación de consumidores. “Es un fraude total. A mí me engañaron desde el momento en el que me cambiaron de compañía, luego me engañaron cuando el supuesto ahorro no vino por ningún lado”, denuncia.

Desde Kontsumobide, más que de fraude, hablan de prácticas “poco claras de algunos comerciales que visitan los domicilios”, que dirigen sus ventas “de forma casi exclusiva a las personas mayores que viven solas”. En su folleto, además de sobre el cambio de bombillas a led y las ofertas en la facturación de la luz, alertan sobre la venta de productos relacionados con la salud como colchones, camillas o magnetoterapia, y productos como enciclopedias y libros.

“Nosotros tenemos detectadas algunas empresas, muchas son recurrentes. Están haciendo una práctica legal que es vender productos a domicilio, pero utilizan prácticas muy agresivas para convencer a las personas y, en muchos casos, son poco claras”, indica la directora de Kontsumobide, Nora Abete, que con esta campaña quiere “que la gente tenga la información para intentar prevenir estas situaciones”.

Y, de esta manera, evitar convertirse en víctima de casos como uno muy “llamativo y bastante grave de una señora de Bilbao, que compró una serie de libros, enciclopedias, vinculó eso a unos contratos, a una línea de crédito” y el importe que acabó abonando fue de “116.000 euros”. A esta mujer le están intentando ayudar desde la Asociación de Personas Consumidoras y Usuarias Vasca (EKA-ACUV).

Su abogado, Mikel Muñoz, califica este caso de “sangrante, por la cuantía y por las condiciones” en las que se produjo. “La forma de intentar contactar con ella fue hacerse amigos. Es una señora que tiene cáncer y el comercial decía que él padecía lo mismo. El objetivo era claro, dejarle la cartilla a cero”, denuncia. “Es bastante duro saber cómo tienen el perfil acotado” e intentan que sus víctimas sean personas mayores y “a poder ser lo más aisladas posible”.

Muñoz advierte del aumento de este tipo de ventas, de la proliferación de estas empresas, porque “no hay ningún castigo”. Por ello, al igual que el guipuzcoano víctima de este fraude y que la propia Ertzaintza, recomienda “no abrir la puerta”, en caso de abrir no firmar y en caso de firmar reclamar antes de catorce días, porque después de ese tiempo, es muy difícil dar marcha atrás.

LA ERTZAINTZA ACONSEJA

En casa. No permitir la entrada a ninguna persona cuyo servicio no haya sido solicitado.

No firmar. Puede conllevar un contrato o una financiación bancaria.

Plazo legal. Hay catorce días para desistir de la compra.

FOLLETO SOBRE LA VENTA AGRESIVA A DOMICILIO PUBLICADO POR KONTSUMOBIDE

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