Banca / Seguros

Sabadell, otro banco que está devolviendo sin rechistar comisiones por “descubierto”

Hace dos o tres años era prácticamente impensable que un banco devolviera sin oponer la menor resistencia y rápidamente el dinero cobrado por una comisión en respuesta a una simple reclamación de un cliente que consideraba abusivo o injustificado el cobro. Desde hace algún tiempo ya no es algo tan extraño y ocurre cada vez con mayor frecuencia.

La explicación a semejante cambio no puede ser otra que la acumulación de sentencias judiciales favorables a los consumidores en demandas contra los bancos y sus desmanes: cláusulas suelo, comisiones por “números rojos”, gastos de constitución de hipoteca...

El “caso de éxito” que contamos hoy, casi idéntico al que publicamos el pasado 21 de marzo, refleja con nitidez ese llamativo cambio de actitud de la banca, o al menos de ciertos bancos, hacia el consumidor que reclama algo que la entidad sin duda sabe justo, porque así lo está diciendo la Justicia. Claro que eso no obsta para que los bancos persistan en la injusticia de seguir cobrando a los muchísimos clientes que no reclaman las mismas comisiones que ahora devuelven casi sin más a los poquísimos que sí reclaman.

El 12 de julio del año pasado Banco Sabadell le cobró una comisión por “descubierto” de 35 euros a nuestro socio J.I.U. Al día siguiente, J.I.U. vino a nuestra oficina en Bilbao y desde aquí se envió a dicha entidad una reclamación pidiendo la devolución de ese dinero. La respuesta de Banco Sabadell llegó el 25 de julio y fue positiva, sin objeción ni pero ninguno: “Tras recabar la pertinente información respecto al caso expuesto, hemos de indicarle que su oficina, su mejor interlocutor, haciendo una interpretación favorable a sus intereses, procederá en breve a retroceder el importe correspondiente a la comisión objeto de su reclamación”, decía entre otras cosas su carta a nuestro socio, que recuperó los 35 euros un día después, el 26 de julio.

Conclusión (en lenguaje popular): el que no llora no mama. Nunca como ahora hubo tantas posibilidades de éxito en las reclamanciones (con razón) ante los bancos, tanto de forma extrajudicial como en los tribunales de justicia.